Y ahora es el momento en el que mi querida madre empieza con sus súplicas para que ordene mis cosas en las valijas.
Odio meter la ropa en la valija, lo odio.
Odio tener que levantarme temprano mañana.
Odio pensar en que voy a tener que viajar todo el día de mañana, todo el día del lunes y todo el día del martes.
Odio los viajes largos, odio la camioneta porque me queda incómoda.
Estuve de buen humor todo el día y de pronto desapareció.
Qué noche odiosa.
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