sábado, 15 de mayo de 2010

Caos

Caos total.
Imaginate una de esas escenas de las películas en las que la ciudad está destruída, la gente corre de acá para allá, hay fuego, autos, desorden, suciedad...
...
...
Es fácil de imaginar...
...y difícil convivir con ello...
Caos total.
Pero acá la ciudad no está destruída, ni la gente corre, ni hay fuego, ni autos, ni desorden en la ciudad, ni suciedad...
No, acá soy yo la que corre de acá para allá, la que no descansa, y cuando parece que lo está haciendo, a penas es una pausa (bueno, ojalá existiera el botón "Pausa", pero no, olvidate de eso), y para algunos, los que están en mi situación, es comprensible. La ciudad está en paz, y yo no. Bueno, realmente no sé si está en paz total, pero en ese caso el caos se puede repartir. Acá no. Acá se te junta en una gran pelota, que te la tenés que tragar, obviamente, como muchas cosas.
Destruída no estoy. Tengo mis extremidades bien puestas.
Y acá hay menos fuego que en la heladera. Se apagó, se extinguió, se fue, desapareció.
Y desorden! Caos y desorden! Desorden hay de sobra.
Mi propio desorden...
y el que causo.

Suciedad no hay. No, eso nunca.
Y todo es difícil, pero se puede.
Ahora, cómo mentalizarse de que se puede?
Ahí está la parte más difícil de todas.

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