domingo, 30 de mayo de 2010

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Bueno, sí, ya sé que por ahí me tendría que ir a acostar ya, teniendo en cuenta que son las 23:34 y que mañana tengo que volver a mi rutina semanal, pero no sé, tengo que (bueno, en realidad quiero) escribir algo acá. Algo que escribí hace días y que por una razón u otra no lo escribí.
Ya sé la hora que es, mamá!
Puede que esto lo vaya a lamentar.
Sí, entiendo, creeme que eso lo entiendo muy bien, pero necesito, alguien entiende eso?
Podría decir que estar por escribir lo que voy a escribir ahora, en este momento, y tan repentinamente, no tiene sentido. Pero creo que si lo escribo otra vez, me va a quedar más grabado y en una de esas cosas de la vida me sirve de algo, como consejo... para una canción... quién sabe? Por ahí si otro lo lee le sirve también. No, tampoco te puedo decir que estoy mal. No, no estoy mal. No siento nada, esa es la verdad. Pero un hilito muy, muy fino de positivismo nace en lo más profundo de mi pecho. Sí, allá bien escondido, donde nadie lo ve. Boom! Y eso es una bomba, te da vuelta la vida. La tortilla!
A ese hilito lo pude transformar en palabras, querés ver?:

No te escondas, salí.
Pará de llorar por los rincones. Como si fueses la más débil! Te vas a arrugar.
No caigas otra vez, después de bajar, hay que subir.
No mires atrás, lo pasado, pisado, aunque sea difícil!
Mirá adelante, que más allá hay mucho para vos.
Fuerza! Que te aseguro que vos la tenés y podés.
No te odies, no estás tan mal como a veces crees.
Sonreí, que te queda bien.
No te bajonees, disfrutá.
VIVÍ.

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