A decir verdad noto un cambio gigantezco en mí, si miró para atrás. Pero igual, siempre le ando buscando el mínimo pelo al huevo, el pelito rubio que ni siquiera se ve. Para qué mirar cosas que no son necesarias? Acaso no sabés qué tenés al lado? Y lo pienso así, y cada vez que lo pienso, lo descubro de nuevo. Descubro que no vale la pena tanto quilombo, ni siquiera vale la pena pensar.
A veces me pregunto por qué hay tantas neuronas.
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