lunes, 18 de octubre de 2010

Una hora

Recostada en su cama, tapada hasta el pecho, semi sentada, con una notebook sobre sus piernas. Algo! Algo la inquietaba... y mucho. Miró el reloj. Marcaba exactamente las 2 de la mañana. Un reloj que no podía pertenecer a ese lugar. Un reloj distinto, nunca lo había visto. Inmediatamente pensó en que si no dormía, no iba a poder levantarse a las 6 de la mañana para ir al colegio y llegar temprano. Pero no podía dormir. Estaba inquieta, nerviosa, agitada, mal, preocupada...

Desperté.

Desperté escuchando "Idilia" de Shaila, con un sonido un tanto distorsionado... Mi reloj marcaba las 6. Una increíble (y digo increíble porque así lo es) voluntad se apoderó de mí, y me levanté. Exactamente como si tuviera un resorte en mi espalda y alguien me hubiera empujado contra el colchón. Toing!
Me vestí... Claro, yo digo "voluntad" y todos pensarán "ah! Debía estar de buen humor". Sí, lo estaba, pero extrañamente (porque casi nunca me pasa) me desperté con miedo. Un miedo intenso, una inquietud fuerte... Y de pronto me acordé de que mi Ipod estaba 1 hora adelantado. Miré mi, ahora inexistente, celular y marcaba las 5. Mierda! Una hora antes.
Y bueno, me preparé el desayuno y estudié geografía. Entendés? Estudié geografía a las 5 de la mañana!

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